La esclavitud económica es
un hecho real, después del 3 de enero de 2026 para los venezolanos. El último
aumento formal del salario mínimo en Venezuela se estableció en 130 bolívares
mensuales, vigente desde marzo de 2022 (Gaceta Oficial N° 6691). A marzo de
2026, este monto permanece congelado, equivalente a menos de 0,20 dólares al
mes. El régimen se enfocó en ajustes a las bonificaciones, que tienen que ver
con mejoras de poder adquisitivo y sí con el control social; se inventó el
"ingreso mínimo integral" sin modificar el sueldo base.
Día a día los venezolanos
observamos a opinadores de ambos bandos, régimen y “opositores”, dando puntos
de vista de por qué no es posible dolarizar el sistema financiero venezolano. Si
bien es cierto que la actual ley es obsoleta, el salario mínimo siempre representó
una referencia; casi siempre se pagaba más. Los venezolanos de clase media tenían
la oportunidad de ahorrar, comprar un vehículo y luego una vivienda, por apoyo
del sistema financiero. En Venezuela se podría contar con un sistema de salud
accesible, el seguro social atendía y los que atendían en la privada eran en
muchas ocasiones por gusto y no por necesidad. Lamentablemente la realidad es
otra, los venezolanos sobrevivimos, solo unos pocos privilegiados gozan de una
quincena y la clase media se extinguió para bajar de nivel.
El aumento del salario mínimo
y la dolarización del sistema financiero venezolano son cuestión de moral y ética.
No puede un empresario venezolano negarse a este hecho, porque copió al
gobierno dando salarios bajos y bolsas de comida. Si los empresarios saben
sacar cuentas, entienden el costo de la vida hoy. Si los números con sentido común
no le cuadran, creo que necesitamos nuevos inversionistas que paguen por hora,
en base a la canasta básica.
Por otro lado, hasta el
momento, no vi propuestas económicas de ningún candidato; hasta hoy observo a
los políticos hablando de emociones y no de propuestas. Los venezolanos
esperamos resultados; el control cambiario y la dolarización son el punto medio
entre la esclavitud y la libertad económica. No cuenten con ella por parte del
sector privado, ni mucho menos del sector público, porque esa es la verdadera
medida de control perverso.
Ni hablar del sector
pensionados del IVSS; la deuda con ellos es enorme. Los adultos mayores de
tercera y cuarta edad perdieron la probabilidad de alimentarse de acuerdo a su
edad, perdieron la posibilidad de atención médica. Los adultos mayores
perdieron la dignidad para convertirse en mendigos.
El único aumento aceptable en
este país es llevar el salario mínimo a la canasta básica mensual; si ella se
mueve, el ingreso también. No podemos aceptar menos, porque la dignidad del
venezolano no es negociable; conviértanlo en horas y agréguenle salario
emocional, pero nunca pegue menos de la canasta básica, porque entonces usted
parte del problema. Los empresarios que se resisten a esta realidad son parte
del problema. La propaganda ”opositora” que no toma en cuenta esta verdad económica
es parte del problema.
Por otro lado, los
candidatos opositores que creen y necesitan elecciones inmediatas con diferentes
explicaciones filosóficas, tienen que
sustentar esa candidatura con propuestas y planes. No podemos seguir votando
con las viseras; son los planes financieros, sociales, de educación, de
inversiones, etc., los que te respaldan. Hasta este momento no existen planes
de gobierno, solo propaganda electoral de la mala.
Educación-gerencia- operatividad- sostenible – sustentable.
Proyecto educativo, impulsado desde Venezuela , con una nueva visión.
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